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poderosisima oracion de San agustin contra la herejia

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poderosisima oracion de San agustin contra la herejia

Mensaje  cristian candia el Miér Ago 31, 2016 5:15 pm


Me dirijo a ti, por un momento,

mi amabilísimo Jesús,

para quejarme amorosamente

ante tu divina Majestad,

de que la mayor parte de los cristianos,

aun los más instruidos,

ignoran la estrechísima unión

que te liga a tu Madre Santísima.

Tú, Señor, estás siempre con María

y María está siempre contigo:

de lo contrario dejaría de ser lo que es;

María está de tal manera

transformada en ti por la gracia,

que Ella ya no vive ni es nada:

Tú, Jesús mío, vives y reinas en Ella

más perfectamente

que en todos los ángeles y santos.

¡Ah Si se conociera la gloria y amor

que recibes en esta criatura admirable,

¡se tendrían hacia ti y hacia Ella

sentimientos muy diferentes

de los que ahora se tienen!

Ella se halla tan íntimamente unida a ti

que sería más fácil separar la luz del sol,

el calor del fuego,

más aún, sería más fácil separar de ti

a todos los ángeles y santos

que a la excelsa María:

porque Ella te ama más ardientemente

y te glorifica con mayor perfección

que todas las demás criaturas juntas.

¿No será, pues, extraño y lamentable,

amable Maestro mío,

el ver la ignorancia y oscuridad

de todos los hombres respecto a tu Santísima Madre?

No hablo de tantos idólatras y paganos

que, no conociéndote a ti,

tampoco a Ella conocen.

Tampoco hablo de los herejes y cismáticos

que, separados de ti y de tu Iglesia,

no se preocupan

de ser devotos de tu Madre.

Hablo, sí, de los católicos

y aun de los doctores entre los católicos:

ellos hacen profesión de enseñar a otros

la verdad, pero

no te conocen ni a ti ni a tu Madre

sino de manera especulativa,

árida, estéril e indiferente.

Estos caballeros hablan sólo rara vez

de su Santísima Madre

y del culto que se debe.

Tienen miedo, según dicen,

a que se deslice algún abuso

y se te haga injuria al honrarla

a Ella demasiado.

Si ven u oyen a algún devoto de María

hablar con frecuencia

de la devoción hacia esta Madre

amantísima,

con acento filial, eficaz y persuasivo,

como de un medio sólido y sin ilusiones,

de un camino corto y sin peligros,

de una senda inmaculada

y sin imperfección

y de un secreto maravilloso

para encontrarte y amarte debidamente,

gritan en seguida contra él,

esgrimiendo mil argumentos falsos,

para probarle

que no hay que hablar tanto de la Virgen,

que hay grandes abusos en esta devoción

y que es preciso dedicarse a destruirlos,

que es mejor hablar de ti

en vez de llevar a las gentes

a la devoción a la Santísima Virgen

a quien ya aman lo suficiente.

Si alguna vez se les oye hablar

de la devoción a tu Santísima Madre,

no es, sin embargo,

para defenderla o inculcarla,

sino para destruir sus posibles abusos.

Mientras carecen

de piedad y devoción tierna para contigo,

porque no la tienen para con María.

Consideran el Rosario, el escapulario,

como devociones propias de mujercillas

e ignorantes,

que poco importan para la salvación.

De suerte que, si encuentran

a algún devoto de Santa María

que reza el Rosario

o practica alguna devoción en su honor,

procuran cambiarle el espíritu y el corazón

y le aconsejan que, en lugar del Rosario,

rece los siete salmos penitenciales

y, en vez de la devoción

a la Santísima Virgen,

le exhortan a la devoción a Jesucristo.

¡Jesús mío amabilísimo!

¿Tienen éstos tu espíritu?

¿Te agrada su conducta?

¿Te agrada quien, por temor

a desagradarte,

no se esfuerza por honrar a tu Madre?

¿Es la devoción a tu Santísima Madre

obstáculo a la tuya?

¿Se arroga Ella para sí

el honor que se le tributa?

¿Es, por ventura, una extraña,

que nada tiene que ver contigo?

¿Quién la agrada a Ella,

te desagrada a ti?

Consagrarse a Ella

y amarla, ¿será separarse o alejarse de ti?

¡Maestro amabilísimo!

Sin embargo,

si cuanto acabo de decir fuera verdad,

la mayoría de los sabios,

justo castigo de su soberbia,

no se alejarían más que ahora

de la devoción a tu Santísima Madre

ni mostrarían para con Ella

mayor indiferencia de la que ostentan.

¡Guárdame, Señor!

¡Guárdame de sus sentimientos

y de su conducta!

Dame participar en los sentimientos

de gratitud, estima, respeto y amor

que tienes para con tu Santísima Madre,

a fin de que pueda amarte y glorificarte

tanto más perfectamente,

cuanto más te imite y siga de cerca.

Y, como si no hubiera dicho nada

acerca de tu Santísima Madre,

concédeme la gracia

de alabarla dignamente,

a pesar de todos sus enemigos,

que lo son tuyos,

y gritarles a voz en cuello

con todos los santos:

“¡No espere alcanzar misericordia de Dios

quien ofenda a su Madre bendita!”.

Para alcanzar de tu misericordia

una verdadera devoción hacia

tu Santísima Madre

y difundir esta devoción por toda la tierra,

concédeme amarte ardientemente

y acepta para ello

la súplica inflamada

que te dirijo con san Agustín

y tus verdaderos amigos:

“Tú eres, oh Cristo,

mi Padre santo, mi Dios misericordioso,

mi rey poderoso, mi buen pastor,

mi único maestro, mi mejor ayuda,

mi amado hermosísimo, mi pan vivo,

mi sacerdote por la eternidad,

mi guía hacia la patria,

mi luz verdadera, mi dulzura santa,

mi camino recto, mi Sabiduría preclara,

mi humilde simplicidad,

mi concordia pacífica,

mi protección total, mi rica heredad,

mi salvación eterna...

¡Cristo Jesús, Señor amabilísimo!

¿Por qué habré deseado durante la vida

algo fuera de ti, mi Jesús y mi Dios?

¿Dónde me hallaba

cuando no pensaba en ti?

Anhelos todos de mi corazón,

inflámense y desbórdense desde ahora

hacia el Señor Jesús;

corran, que mucho se han retrasado,

apresúrense hacia la meta,

busquen a quien buscan.

¡Oh Jesús! ¡Anatema quien no te ame!

¡Rebose de amargura quien no te quiera!

¡Dulce Jesús,

que todo buen corazón

dispuesto a la alabanza,

te ame,

se deleite en ti,

se admire ante ti!

¡Dios de mi corazón!

¡Herencia mía, Cristo Jesús!

¡Desfallezca el latir de mi corazón!

Vive, Señor, en mí;

enciéndase en mi pecho

la viva llama de tu amor,

acrézcase en incendio;

arda siempre en el altar de mi corazón,

queme en mis entrañas,

incendie lo íntimo de mi alma,

y que en el día de mi muerte

comparezca yo consumado en tu presencia.

AMENM




Última edición por cristian candia el Sáb Nov 12, 2016 2:03 pm, editado 2 veces
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Re: poderosisima oracion de San agustin contra la herejia

Mensaje  cristian candia el Miér Ago 31, 2016 5:18 pm

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