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La oración de alabanza

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La oración de alabanza

Mensaje  Oscar Antezana el Mar Sep 03, 2013 12:37 pm

Alabar v. tr. Decir de alguien o algo sus virtudes o méritos. Elogiar.

Qué fácil es alabar algo cuando nos gusta, cuando estamos enamorados, cuando queremos demostrar que ese algo es lo mejor.
¿Qué puede haber que sea mejor que "El amor de los amores"?
¿Y le alabamos de forma natural? ¿Aprovechamos los momentos apropiados de la misa para alabarle?, ¿Comenzamos y terminamos nuestras oraciones alabándo a nuestro Rey y Señor?
¿Reconocemos que no somos gran cosa ante su majestad, que él es el dueño de todo hasta de nuestras vidas? ¿Nos reunimos para alabar a Dios?

De todas la formas de orar, de las que comentaremos en su momento, la alabanza es la que más debemos practicar y con seguridad es una de las que menos tenemos arraigada.

Cuando estamos enamorados, pensamos en esa persona especial y hablamos de sus atributos físicos, de su inteligencia, de su caracter, de sus gustos, etc. cuando hablamos lo hacemos con la convicción de que esa persona es lo mejor o que hace las cosas mejor que nadie.

Cuando una panadera vende su pan, dice que es el mejor, engrancede las cualidades de sus productos. En síntesis, los está alabando (ni qué decir de un endedor de autos).

Para saber cómo hacer una orción de alabanza debemos conocer lo que dice el Catesismo a respecto:

V. La oración de alabanza
2639 La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por Él mismo, le da gloria no por lo que hace, sino por lo que Él es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la gloria. Mediante ella, el Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios (cf. Rm 8, 16), da testimonio del Hijo único en quien somos adoptados y por quien glorificamos al Padre. La alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia Aquel que es su fuente y su término: “un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y por el cual somos nosotros” (1 Co 8, 6).

2640 San Lucas menciona con frecuencia en su Evangelio la admiración y la alabanza ante las maravillas de Cristo, y las subraya también respecto a las acciones del Espíritu Santo que son los Hechos de los Apóstoles: la comunidad de Jerusalén (cf Hch 2, 47), el tullido curado por Pedro y Juan (cf Hch 3, 9), la muchedumbre que glorificaba a Dios por ello (cf Hch 4, 21), y los gentiles de Pisidia que “se alegraron y se pusieron a glorificar la Palabra del Señor” (Hch 13, 48).

2649 La oración de alabanza, totalmente desinteresada, se dirige a Dios; canta para Él y le da gloria no sólo por lo que ha hecho sino porque ÉL ES.


2641 “Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor” (Ef 5, 19; Col 3, 16). Como los autores inspirados del Nuevo Testamento, las primeras comunidades cristianas releen el libro de los Salmos cantando en él el Misterio de Cristo. En la novedad del Espíritu, componen también himnos y cánticos a partir del acontecimiento inaudito que Dios ha realizado en su Hijo: su encarnación, su muerte vencedora de la muerte, su resurrección y su ascensión a su derecha (cf Flp 2, 6-11; Col 1, 15-20; Ef 5, 14; 1 Tm 3, 16; 6, 15-16; 2 Tm 2, 11-13). De esta “maravilla” de toda la Economía de la salvación brota la doxología, la alabanza a Dios (cf Ef 1, 3-14; Rm 16, 25-27; Ef 3, 20-21; Judas 24-25).

2642 La revelación “de lo que ha de suceder pronto” —el Apocalipsis— está sostenida por los cánticos de la liturgia celestial (cf Ap 4, 8-11; 5, 9-14; 7, 10-12) y también por la intercesión de los “testigos” (mártires) (Ap 6, 10). Los profetas y los santos, todos los que fueron degollados en la tierra por dar testimonio de Jesús (cf Ap 18, 24), la muchedumbre inmensa de los que, venidos de la gran tribulación nos han precedido en el Reino, cantan la alabanza de gloria de Aquel que se sienta en el trono y del Cordero (cf Ap 19, 1-8). En comunión con ellos, la Iglesia terrestre canta también estos cánticos, en la fe y la prueba. La fe, en la petición y la intercesión, espera contra toda esperanza y da gracias al “Padre de las luces de quien desciende todo don excelente” (St 1, 17). La fe es así una pura alabanza.

2643 La Eucaristía contiene y expresa todas las formas de oración: es la “ofrenda pura” de todo el Cuerpo de Cristo a la gloria de su Nombre (cf Ml 1, 11); es, según las tradiciones de Oriente y de Occidente, “el sacrificio de alabanza”.

No es coincdenci que las paabas "alabar" y "alegría" comiencen con las mismas letras. el papa Francisco dice lo siguiente:
Con caras tristes y “fúnebres” no se anuncia el Evangelio. La alegría cristiana nace también cuando reservamos “tiempo para alabar a Dios”.
“Nosotros los cristianos no estamos tan acostumbrados a hablar de alegría”, “creo que muchas veces nos gustan más las quejas”. En cambio, “es justamente el Espíritu quien nos guía: Él es el autor de la alegría, el Creador de la alegría. Y esta alegría en el Espíritu nos da la verdadera libertad cristiana. Sin alegría, nosotros los cristianos no podemos ser libres, nos convertimos en esclavos de nuestras tristezas. El gran Pablo VI decía que no se puede difundir el Evangelio con cristianos tristes, desanimados, sin confianza. No se puede. Esta es una actitud un poco fúnebre, ¿eh? Muchas veces los cristianos tienen más cara de ir a un funeral que de ir a alabar a Dios, ¿no es así? Y de esta alegría viene la alabanza”.
El Papa también recordó se alaba a Dios “saliendo de nosotros mismos”, “gratuitamente”, por lo que invitó a “perder tiempo para alabar a Dios”: “Si tu no alabas a Dios -sugirió-, si no conoces esa gratuidad de perder tiempo alabando a Dios, qué larga se vuelve la Misa”. “La eternidad -subrayó- será justamente esto: ¡alabar a Dios! Y no será nada aburrido: ¡será hermoso! Esta alegría nos hace libres”.
El Papa Francisco explicó también que el modelo de esta actitud (tanto para la Iglesia como para todos los cristianos), de este “perder tiempo” para alabar a Dios es justamente María.


Vamos a reflexionar mucho sobre esta hermosa forma de oración. Por ahora les dejo con un salmo de alabanza, el salmo 95 en ritmo de reggaeton interpreado por el grupo Carisma Verde:

http://www.musicatolica.me/displayimage-lastupby-0-642-286.html#top_display_media
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¿Por qué alabar a Dios?

Mensaje  Oscar Antezana el Vie Oct 11, 2013 3:47 pm

¿Por qué alabar a Dios? esta pregunta parece fácil de contestar. La respusta es simple: Hay que alabar a Dios porque es Dios.

Me llamó la atención la respuesta que dió un católico a un ateo cuando le hizo esta pregunta, le dijo con mucho sarcasmo:
"porque tiene baja autoestima y necesita que le hagan sentir bie para que no se suicide"

Dios lo tiene todo, no hay nada que podamos hacer para él porque no hay nada que exista que no haya salido de Él.

Cuando uno se siente bendecido y tocado por el Espíritu Santo, no sólo quiere dar gracias, sino también el espíritu le mueve a alabar. Ees lo que pasó con María en cuanto sintió la efusión al encontrarse con su pima Isabel, lo que sucedió con los discípulos de Jesús cuando en Pentecostés el Espíritu descendió sobre ellos.

Hay que alabar a Dios porque somos menores que Él, somos su creación, somos sus hijos, su obra, lo mínimo que podemos hacer es admirar al que es nuestro creador.

Hay que alabar a Dios por lo que hace, el hace todo bien, y si no podemos entender las cosas que nos parecen imperfectas como las enfermedades o el sufrimiento, Él tiene un propósito bueno para todo.

Hay que alabar a Dios para bajar de nuertos altares, construidos por nosotros mismos y ser elevados por Él. Hay que alabarle con humildad, no se puede esperar esta actitud de quien está invadido de soberbia.

Hy que alabar a Dios porque en nuestro Padre, porque si bien Él nos da todo y no hay nada material que podamos ofrecerle, de esa manera podemos entregarle algo que Él quiere de nosotros, nuestros corazones.

Tenemosque alabar a Dios porque así comenzamos a adorarle en Espíritu y en verdad.

Hay santos cuya alabanza es tan fuerte que llega a la Contemplación y a la Adoracion y Dios se le manifiesta de formas físicas como a San Francisco de Asís que hasta tuvo estigmas.
Les dejo con un salmo de alabanza de este gran santo, lleno de humildad, lleno de amor por Dios y una versión estilizada del grupo Mecano.

¡Bendiciones queridos hermanos! ¡Alabado sea nuestro Dios!



http://www.youtube.com/watch?v=e8tic0g7paM

CÁNTICO DEL HERMANO SOL O ALABANZAS DE LAS CRIATURAS

1 Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.
2 A ti solo, Altísimo, corresponden, y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.
3 Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente el señor hermano sol, el cual es día, y por el cual nos alumbras.
4 Y él es bello y radiante con gran esplendor, de ti, Altísimo, lleva significación.
5 Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.
6 Loado seas, mi Señor, por el hermano viento, y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo, por el cual a tus criaturas das sustento.
7 Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
8 Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual alumbras la noche, y él es bello y alegre y robusto y fuerte.
9 Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
10 Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor, y soportan enfermedad y tribulación.
11 Bienaventurados aquellos que las soporten en paz, porque por ti, Altísimo, coronados serán.
12 Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
13 ¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!: bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal.
14 Load y bendecid a mi Señor, y dadle gracias y servidle con gran humildad.
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